Mood Chillin
La revista de estilo de vida para vivir lento y en lo alto

Una nota bajo la puerta

La primera nota llegó un martes, deslizada bajo la puerta de su departamento en La Floresta. Papel crema grueso, tinta negra, sin nombre. Te ríes con todo el cuerpo. Alguien lo notó.

Debería haberse inquietado. En cambio la leyó cuatro veces y la dejó en su velador, donde parecía brillar.

El segundo sobre

El viernes llegó otro. El vestido azul, el jueves, en la inauguración de la galería. Te tocabas la clavícula cuando pensabas. No he dejado de pensar en eso. Ella recordó la galería y la gente. Recordó a un hombre alto junto a la puerta que la había mirado una vez, sin prisa, como si tuviera todo el tiempo del mundo.

Empezó a vestirse para alguien a quien no podía ver. Perfume en el hueco de la muñeca. El regreso lento a casa. Una conciencia de su propia piel que no sentía desde hacía años.

El tercero

La última nota fue la más corta. Sábado, 8 p. m., la terraza del Café Mosaico. Si vienes, me presentaré como corresponde. Si no, no volveré a escribirte. Tú decides. Siempre tú decides.

Esa tarde se quedó mucho rato frente al espejo, sin decidir nada y decidiéndolo todo. Abajo, las luces de la ciudad se encendían como una promesa contenida.

A las 7:58 salió por la puerta. No porque un desconocido se lo pidiera, sino porque, por primera vez en mucho tiempo, quería saber qué se sentía ser deseada con tanto cuidado.

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