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Ponte la máscara: guía de juegos de rol en pareja para principiantes (edición Halloween)

Velas encendidas y calabazas, desenfocadas, sobre el suelo oscuro de noche
FOTO: «Halloween candles and pumpkins (38849689411)», DE FREESTOCKS.ORG / WIKIMEDIA COMMONS (CC0), EDITADA

+18 · Solo para adultos.

Halloween es la única noche en que a los adultos se nos permite, y hasta se nos pide, disfrazarnos, entrar a un lugar y actuar como otra persona. Casi todos lo hacemos para una fiesta y al día siguiente el disfraz vuelve al clóset.

Pero piensa en lo que hace un disfraz. Te da permiso para ser un poquito más atrevido, un poquito menos el de todos los días. En pareja, ese permiso vale oro. Eso es, en el fondo, un juego de rol: jugar a ser otros, entre dos adultos que confían el uno en el otro. Y no hay noche más fácil para empezar que esta.

Por qué lo nuevo funciona

No hace falta un sexólogo para saber que la rutina apaga el deseo, pero lo que dice la investigación es alentador.

En un estudio muy citado del año 2000, el psicólogo Arthur Aron y su equipo encontraron que las parejas que hacían juntas actividades nuevas y emocionantes reportaban una mejor relación. En uno de los experimentos, bastaron siete minutos de una tarea novedosa y un poquito desafiante, hecha en pareja, para notar la diferencia frente a parejas que hicieron algo rutinario.

En 2019, un equipo liderado por Amy Muise llevó esa idea a la cama. A lo largo de varios estudios, las parejas con relaciones estables sintieron más deseo sexual los días en que compartían actividades de “autoexpansión”, es decir, experiencias nuevas que les hacían sentir que estaban creciendo o descubriendo algo. Un experimento que animó a las parejas a probar cosas nuevas también aumentó el deseo, aunque su efecto sobre la satisfacción general con la relación fue menos claro.

La novedad, además, es una fantasía muy común. Cuando el investigador Justin Lehmiller encuestó a 4.175 estadounidenses para su libro Tell Me What You Want, “novedad, aventura y variedad” fue uno de los siete grandes temas de fantasía. Él aclara que, si se suman actividades nuevas como el juego de rol, casi todo el mundo dijo haber fantaseado con algo así. (Su muestra fue grande, pero no representativa, porque se reclutó sobre todo por internet.)

Nada de esto quiere decir que un juego de rol vaya a arreglar una relación. Quiere decir que probar algo nuevo juntos, con curiosidad y sentido del humor, suele despertar cosas.

Antes de ponerse las máscaras: la charla de cinco minutos

El mejor juego de rol se siente espontáneo justamente porque se conversó antes. Hagan esta charla con un cafecito, no en la puerta del cuarto:

  1. Escojan juntos el escenario. La primera vez, que sea sencillo (abajo hay ideas).
  2. Definan qué sí y qué no. Si ya hicieron la lista Sí/No/Tal vez, ya tienen el mapa. Si no, empiecen por ahí.
  3. Acuerden una salida. Una palabra de seguridad que jamás saldría en la escena (“guanábana” funciona), o el semáforo: verde es sigue, amarillo es baja el ritmo o pregúntame, rojo es paramos todo, sin preguntas.
  4. Acuerden cómo terminar. Lo normal es salir del personaje, abrazarse y reírse del mejor momento.

El consentimiento funciona igual dentro y fuera del personaje. Se puede retirar en cualquier momento. Un sí al escenario no es un sí a todo lo que pueda pasar dentro de él. Y es más fácil darlo con claridad si no están borrachos. Una copa de vino para darse valor, bien. Cinco ya es otro juego.

Escenarios fáciles para la primera vez

Empiecen con escenas de coqueteo y tensión, no con tramas complicadas:

  • Desconocidos en la fiesta. Lleguen por separado y disfrazados a una fiesta de Halloween o a un bar. Hagan como si nunca se hubieran visto. Preséntense con nombres falsos, coqueteen como la primera vez y dejen que uno invite al otro a casa. Es el escenario de iniciación por algo: el “personaje” es solo una versión más lanzada de ti.
  • La mascarada. Los dos con antifaz y nada que revele quiénes son. La regla: ni nombres reales ni conversaciones sobre su vida de verdad. Te vas a sorprender de lo mucho que libera un pedacito de encaje.
  • El huésped. Uno se registra en un hotel (o “se registra” en casa con una tarjeta-llave hecha a mano). El otro es otro huésped, el conserje o un vecino misterioso del pasillo. Funciona increíble en un fin de semana largo fuera de casa.
  • La nota. Uno deja una invitación escrita por un personaje: Medianoche. Ven con el antifaz. No digas mi nombre. El otro aparece y le sigue el juego. (Nuestra historia Las reglas del juego recuerda lo poderosas que pueden ser unas cuantas reglas por escrito.)

Cómo no sentirse ridículo

Todo el mundo se siente ridículo la primera vez. Es normal, y reírse está permitido. Algunas cosas ayudan:

  • Empiecen por el disfraz, no por el guion. Vístanse, mírense al espejo, sirvan algo, pongan música. Dejen que el personaje llegue solito.
  • Haz una versión de ti. No necesitas un acento nuevo. Prueba a ser tú, pero sin historia: un poco más directo, un poco más misterioso.
  • Vayan despacio. La tensión es justamente el punto. Diez minutos de miradas y coqueteo de lado a lado del cuarto valen más que cualquier diálogo.
  • Si se rompe el personaje, ríanse y retómenlo, o no. Salirse no es fracasar, y algunas de las mejores noches terminan a carcajadas.

Un apunte sobre el buen gusto

Elijan disfraces que hablen de fantasía y ambiente (antifaces, vampiros, una femme fatale, un desconocido de terno), no de culturas reales, religiones ni nada que juegue con la edad. Nada de “disfraces” de vestimenta indígena, uniformes nacionales o figuras religiosas. Son una falta de respeto y nadie necesita llevar ese peso a la cama.

Después: la parte que casi todos se saltan

Cuando termine la escena, salgan de ella a propósito. Quítense la máscara, díganse sus nombres reales, tomen agua y quédense un rato abrazados. Uno o dos días después, conversen sin presión: ¿Qué te encantó? ¿Qué cambiarías? ¿Lo repetimos? Esa conversación es la que convierte un disfraz de una noche en un juego que se queda.

Un antifaz plateado de mascarada con plumas negras sobre fondo verde oscuro
IMAGEN: «Carnival Masquerade Mask», DE ALEXAS FOTOS ON PIXABAY / WIKIMEDIA COMMONS (CC0), EDITADA (licencia)

Y si este Halloween se quedan en casa, por el clima, el bolsillo o el toque de queda en la Costa, mejor todavía. Para ponerse una máscara no hace falta una fiesta. Hace falta una puerta, alguien que toque y alguien con ganas de jugar.

Este artículo es educativo y no reemplaza el consejo médico. Si el sexo te causa dolor, angustia o conflictos, consulta con un médico o con un terapeuta sexual calificado.

Fuentes

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